Un nuevo informe “único y completo” es definitivo: cada año, el equivalente de Bélgica es amputado de los bosques tropicales.

La ONG noruega Rainforest Foundation Norway ha realizado un nuevo estudio sobre el estado de las selvas tropicales que habitan el planeta. Sin embargo, es esencial que solo un tercio de estos bosques permanezcan completamente intactos.

La deforestación de los bosques tropicales, obviamente, no es nueva. Pero a veces es bueno dar en el clavo: ya sea para la tala de árboles o para la conversión en tierras agrícolas, la humanidad está invadiendo cada vez más su territorio, y cada vez más lejos. Según el estudio, dos tercios de las selvas tropicales están degradadas o simplemente han desaparecido.

Informe de Rainforest Foundation.

De 2002 a 2019, el equivalente a Francia se fue volando. Cada año, el equivalente de Bélgica desaparece del mapa. De un total de 14,5 millones de km² al inicio del estudio (2002), terminamos con 9,52 millones de km² (2019), lo que corresponde a la mitad del territorio europeo. Solo 5,2 millones de km² permanecerían completamente intactos.

Este es el primer informe tan completo según sus autores. Los datos abarcan desde 2002 hasta 2019. Los investigadores utilizan el mapeo para comparar la extensión de los llamados bosques primarios de un año a otro (el análisis solo cuenta áreas de al menos 500 km2 como intactas). Estas selvas tropicales se encuentran en 73 países. No es sorprendente que Brasil (42%) tenga la mayor cantidad con la mayor parte de la selva amazónica en su territorio, seguido de la República Democrática del Congo (11,5%), Perú (10%), Colombia (6,5%) e Indonesia ( 5,5%).

Informe de Rainforest Foundation.

‘Indispensable’

El responsable del estudio Anders Krogh recuerda que estos bosques son fundamentales para la captura de carbono en la Tierra, la formación de lluvias y por tanto para el equilibrio climático. Además del tema climático, es el tema de la biodiversidad y los ecosistemas lo que entra en consideración. Nos estaríamos acercando a un punto de inflexión irremediable: ‘El bosque y sus ecosistemas naturales están comenzando a colapsar’, advierte.

La deforestación no es nueva ya que es preindustrial. La tierra agrícola siempre ha sido una de las principales fuentes de deforestación. Pero también hubo la colonización europea y sus necesidades minerales, el uso global de la madera en la construcción o los ferrocarriles, a través de las necesidades de caucho en las diferentes etapas de las revoluciones industriales, por no hablar de los incendios forestales, que se multiplican.

Finalmente, para Anders Krogh, “la deforestación masiva viola los mecanismos naturales de protección viral de la naturaleza, poniendo al mundo entero en riesgo de posibles nuevos patógenos que se propagan de los animales a los humanos. Las consecuencias de COVID-19 deberían colocar la protección de la selva tropical en la cima de la agenda de todos los tomadores de decisiones y líderes mundiales preocupados por prevenir el estallido de nuevas pandemias. “