Un nuevo estudio es formal: cuantos más árboles cortamos, más epidemias hay

El cambio de uso de la tierra es un factor importante en la aparición de virus como el SARS-cov-2 y enfermedades infecciosas como la malaria. Esto está confirmado por un nuevo estudio. Los brotes de enfermedades infecciosas son más probables en áreas de deforestación intensiva y en áreas con plantaciones de monocultivos. El estudio sugiere que las epidemias aumentarán a medida que disminuya la biodiversidad.

Incluso la plantación de árboles puede aumentar los riesgos para la salud de las poblaciones humanas locales si se enfoca demasiado en una pequeña cantidad de especies, como suele ser el caso en los bosques de uso comercial, según el estudio.

Según los autores, las enfermedades que amenazan a los humanos son filtradas y bloqueadas por una variedad de depredadores y hábitats en un bosque saludable y rico en biodiversidad. Pero cuando ese hábitat es reemplazado por una plantación de palmeras, campos de soja o plantaciones de eucalipto, dan paso a un entorno en el que pueden prosperar ratas, mosquitos y patógenos.

Un modelo muy claro

Los autores dicen lo sorprendidos que estaban por la claridad de este diagrama. Examinaron la correlación entre la cubierta forestal, las plantaciones, las tendencias de la población y las enfermedades en todo el mundo utilizando estadísticas de instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial, la Organización para la alimentación y la agricultura y la base de datos de epidemias de Gideon.

Durante el período de estudio de 1990 a 2016, estudiaron 3.884 brotes de 116 enfermedades zoonóticas y 1.996 brotes de 69 enfermedades infecciosas transmitidas por vectores, principalmente transmitidas por mosquitos, garrapatas o moscas.

El estudio muestra que las epidemias aumentaron con el tiempo, mientras que las plantaciones artificiales crecieron rápidamente y la cubierta forestal total disminuyó gradualmente. Una correlación en sí misma no es evidencia de causalidad, ya que pueden estar involucrados otros factores, como alteraciones climáticas. Pero los autores refuerzan su argumento con múltiples referencias a estudios de casos individuales que destacan los vínculos entre las epidemias y el cambio de uso de la tierra.

El Amazonas es motivo de gran preocupación

En Brasil, los científicos ya han demostrado que la deforestación aumenta el riesgo de epidemias de malaria. En el sudeste asiático, los estudios han demostrado cómo la tala de bosques avanza el mosquito Anopheles darlingi, que transmite diversas enfermedades. La pérdida de bosques primarios también se ha identificado como un factor en el aumento del virus del Ébola en África occidental y la reaparición de la leishmaniasis transmitida por mosquitos de arena.

El nuevo estudio se suma a la creciente evidencia de que es más probable que los virus se transmitan a humanos o animales si viven en o cerca de ecosistemas perturbados por humanos, como bosques recientemente talados o pantanos recuperados para tierras agrícolas, minería o proyectos de vivienda.

Una cuarta parte de la pérdida de bosques en el mundo se debe a la producción de carne de res, soja, aceite de palma y fibra de madera. La minería contribuye a este problema al contaminar los ríos y arroyos que son esenciales para un ecosistema resiliente, el secuestro de carbono y la calidad del suelo.

Los autores del estudio están particularmente preocupados por la selva amazónica. Bajo el presidente brasileño Jair Bolsonaro, la deforestación ha alcanzado niveles no vistos en más de una década. El Amazonas está cerca de un punto de inflexión debido al cambio climático, que no es nada bueno para el ecosistema global. Alcanzar el punto de inflexión provocará más sequías, incendios y enfermedades en muchos lugares del planeta.

Pero las selvas tropicales de la cuenca del Congo y el sudeste asiático, y los proyectos de reforestación de monocultivos en China, Europa y Estados Unidos también preocupan a los investigadores. “Nuestros resultados sugieren claramente que no solo el desmonte es responsable de los brotes de enfermedades infecciosas, sino también la reforestación o forestación, especialmente en países fuera de los trópicos”, dice el estudio.