Nuevo descubrimiento arroja luz sobre la detección magnética en aves

Nuevo descubrimiento arroja luz sobre la detección magnética en aves

New discovery sheds light on magnetic sensing in birds

Los seres humanos solo podemos usar cinco sentidos para percibir el mundo que nos rodea. En el mundo animal, muchos también pueden sentir el campo magnético de la tierra. Los investigadores han informado sobre nuevos hallazgos sobre la detección magnética en aves y recientemente presentaron su investigación. Científicos de la Universidad de Oldenburg en Alemania y Oxford en el Reino Unido han estado reuniendo evidencia que sugiere que la detección magnética de aves migratorias como los petirrojos europeos se basa en una proteína específica sensible a la luz en el ojo.

En su investigación, el equipo demostró que una proteína llamada criptocromo 4 que se encuentra en la retina de las aves es sensible a los campos magnéticos y podría ser el sensor magnético que los científicos han estado buscando. Los investigadores del proyecto extrajeron el código genético del criptocromo 4 que se encuentra en petirrojos europeos migratorios nocturnos y pudieron por primera vez producir la molécula fotoactiva en grandes cantidades utilizando cultivos de células bacterianas.

Otro equipo de investigadores utilizó una variedad de técnicas de resonancia magnética y espectroscopía óptica para estudiar la proteína y demostrar su sensibilidad a los campos magnéticos. Los investigadores del proyecto también pueden discernir el mecanismo que da lugar a la sensibilidad, que se dice que es otro avance importante. Los electrones capaces de moverse dentro de la molécula después de la activación de la luz azul juegan un papel fundamental.

Las proteínas, como el criptocromo, tienen cadenas de aminoácidos y el criptocromo 4 de Robin tiene 527 de ellos. Los investigadores del proyecto encontraron que cuatro de esos 527 aminoácidos conocidos como triptófanos son esenciales para las propiedades magnéticas de la molécula. Los cálculos mostraron que los electrones saltan de un triptófano al siguiente, generando algo llamado pares de radicales que son magnéticamente sensibles. Los experimentos mostraron que los pares de radicales generados son esenciales para explicar los efectos del campo magnético observados.

El equipo cree que los resultados que encontraron son importantes porque muestran por primera vez que una molécula del aparato visual de un ave migratoria es sensible a los campos magnéticos. Sin embargo, el equipo tiene claro que no han encontrado pruebas definitivas de que el criptocromo 4 sea el sensor magnético que busca el equipo.

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