La energía nuclear vuelve a ser popular en Francia 10 años después del desastre de Fukushima, ¿y en Bélgica?

El 59% de los franceses estaría a favor de la energía nuclear, según un estudio publicado el jueves por BFM. Sin embargo, hace tres años, había una mayoría que se oponía. En Europa, la energía nuclear es cada vez más popular como solución a otros combustibles fósiles (gas natural, carbón, etc.). Por tanto, la marea parece estar cambiando a favor de la energía nucleoeléctrica. Pero, ¿qué pasa en Bélgica?

El 11 de marzo de 2011, un tsunami azotó la planta de energía nuclear en Fukushima, Japón, causando el segundo desastre más grande en energía nuclear civil. El mundo se enfrenta una vez más a los peligros de la energía nucleoeléctrica. Si incluso uno de los países más preparados para los terremotos no ha logrado prevenir un desastre, nadie está protegido.

El accidente de Fukushima tuvo un fuerte impacto en las políticas europeas sobre energía nuclear. Alemania ha intensificado su campaña de eliminación nuclear. Ya se han cerrado 10 reactores desde 2011. Suiza también ha organizado un referéndum para decidir sobre su eliminación nuclear. Y en 2017, fueron 58% para aprobar el cierre de las plantas.

Francia dividida

Pero en Francia, la población siempre ha estado muy dividida sobre este tema. “Dos años después de Fukushima, todavía quedaba un 67% para declararse a favor”, dicen los investigadores de Odoxa, que recientemente entrevistaron a los franceses. Con el paso de los años, al ver a todos sus vecinos cerrar sus plantas de energía, y empujados por los argumentos de los ambientalistas, parte de la población comenzó a oponerse. En 2018, la mayoría (53%) se opuso.

Pero la marea cambió rápidamente. Un estudio reciente, encargado por Aviva Assurance, Challenges y BFM Business, muestra que hoy, el 59% de los franceses está a favor de mantener la energía nuclear en la combinación energética. Una de las razones del cambio son los objetivos de neutralidad de carbono. La energía nuclear prácticamente no produce CO2 en comparación con otras fuentes permanentes como el gas o el carbón. Los ambientalistas, al ver que los recursos renovables no se desarrollan con la suficiente rapidez, prefieren recurrir a la energía nuclear en lugar de a otros combustibles para limitar las emisiones de carbono.

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¿Y en Bélgica?

El último estudio nuclear fue encargado en octubre de 2019 por el Foro Nuclear, que reúne a empresas activas en la energía nuclear civil. El 37% de los belgas quería mantener las plantas de energía nuclear hasta 2025, y el 46% de los encuestados creía que las plantas de energía nuclear podrían permanecer abiertas después de 2025. Pero al cambiar las variables de la encuesta, notamos que el 70% quiere mantener la energía nuclear después de 2025 si esto reduce las emisiones de CO2.

Una encuesta más reciente de RTL INFO – Ipsos – Le Soir en enero de 2021 también indicó que el 47% de los belgas consideraba que las centrales eléctricas no deberían cerrarse, frente al 27% de las opiniones a favor del cierre.

Seguridad de suministro

En Bélgica, el mayor problema es la seguridad del suministro eléctrico. La ley de eliminación de la energía nuclear se aprobó en 2003. Y en ese momento, los ambientalistas estaban seguros de que, al seguir adelante, sería posible desarrollar suficiente energía renovable para reemplazar la energía nuclear. Pero a lo largo de los años, y la falta de inversión en un plan real de eliminación de la energía nuclear, ahora es difícil imaginar que las energías renovables reemplazarán a los combustibles fósiles. El gobierno federal ahora se ve obligado a pensar en reemplazar los reactores nucleares con centrales eléctricas de gas.

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Esta solución tiene ventajas sobre los núcleos:

  • Se evitan desastres globales, como Chernobyl.
  • Las plantas de energía se pueden encender solo cuando sea necesario, a diferencia de las plantas de energía nuclear que solo se pueden apagar durante el trabajo.
  • Las centrales eléctricas no producen residuos radiactivos durante cientos de años.
  • Es posible producir gas artificialmente (gas fabricado), aunque esto ya no es una práctica común en la actualidad.

Pero las centrales eléctricas de gas tienen un gran problema: producen mucho más CO2 que la energía nuclear. Por tanto, si Bélgica adopta una combinación de gas y energías renovables, tendrá una de las redes eléctricas más contaminantes de Europa.

Y este argumento es cada vez más popular, incluso a nivel europeo. Los parlamentarios europeos han publicado un estudio en el que abogan por el retorno a la energía nuclear para cumplir los objetivos climáticos. La Comisión Europea incluso ha anunciado que ya no se opondrá a nuevas construcciones de este tipo de plantas.

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Ahora queda por ver si este cambio en las campañas políticas nucleares cambiará de nuevo a la opinión pública. Pero de todos modos, si el gobierno no vota por una mayor extensión del sector, los primeros reactores cerrarán el próximo año.