Investigadores del MIT desarrollan un método para producir biocombustibles a partir de materias primas no alimentarias

Investigadores del MIT desarrollan un método para producir biocombustibles a partir de materias primas no alimentarias

Investigadores del MIT desarrollan un método para producir biocombustibles a partir de materias primas no alimentarias

Un biocombustible alternativo que existe desde hace mucho tiempo es el etanol. A menudo se elabora con maíz y se mezcla con gasolina en la mayoría de las gasolineras de todo el país. El problema de usar etanol para producir combustible es que el maíz es una materia prima. Los investigadores del MIT han descubierto ahora una forma de impulsar la producción de biocombustibles como el etanol utilizando materias primas no alimentarias.

Las materias primas como la paja y las plantas leñosas son difíciles usar para la producción de biocombustibles porque primero deben descomponerse en azúcares fermentables. Ese proceso produce numerosos subproductos tóxicos para la levadura, que es el microbio más comúnmente utilizado para producir biocombustible. El equipo del MIT desarrolló una forma de eludir esa toxicidad haciendo factible el uso de fuentes alternativas que son mucho más abundantes para producir biocombustibles.

Los investigadores también pudieron demostrar que la tolerancia se puede transformar en cepas de levadura utilizadas para fabricar otros productos químicos. Esto abre la puerta al uso de materiales vegetales leñosos “celulósicos” como fuente para producir biodiesel o bioplásticos. Aproximadamente el 40 por ciento de todo el maíz cultivado en los Estados Unidos se destina a la producción de etanol, pero el maíz es un cultivo alimenticio primario.

El cultivo de maíz también requiere una gran cantidad de agua y fertilizantes para producirlo. Debido a ese hecho, el material vegetal conocido como biomasa celulósica se considera una fuente atractiva y sin competencia para innumerables combustibles y productos químicos. Ese tipo de biomasa incluye muchos tipos de paja y, por lo general, partes de la planta de maíz no se utilizan. El MIT dice que podría ascender a más de 1 millón de toneladas de material por año, lo que es suficiente para sustituir entre el 30 y el 50 por ciento del petróleo utilizado para el transporte.

Para superar la generación de compuestos llamados aldehídos que son muy reactivos y matan las células de levadura, el MIT se basó en una técnica desarrollada previamente para mejorar la tolerancia de las células de levadura a una variedad de alcoholes que son típicamente tóxicos para la levadura en grandes cantidades. Los investigadores diseñaron levadura para convertir los subproductos celulósicos aldehídos en alcoholes, lo que les permite aprovechar la estrategia de tolerancia al alcohol desarrollada anteriormente. Cuando el equipo expresó una enzima de alto rendimiento y añadió al reactor un aditivo reforzador de la membrana, la cepa triplicó con creces sus niveles de producción de etanol celulósico, igualando el etanol de maíz tradicional.

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