Fire Emblem Shadow Dragon y la espada de la luz

Sí … de nada sirve recargar la página, al final de esta reseña falta el voto y la motivación detrás de esta elección es muy simple: Fire Emblem Shadow Dragon y la espada de la luz se trata de una operación tan peculiar, y dirigida a un área de influencia específica, que cualquier número capaz de donar, o sustraer, méritos sería completamente inútil. Estamos hablando, de hecho, del lanzamiento oficial, en suelo occidental, de un título para NES lanzado en Japón hace treinta años. Una operación hecha específicamente para fanáticos de la serie Fire Emblem y para todos los amantes de la “historia del videojuego”.

Fire Emblem Shadow Dragon y The Blade of Light ayer …

Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light fue el primer título de la famosa serie de estrategia de Nintendo y cuenta la historia del Príncipe Marth, decidido a recuperar la espada sagrada Falchion y el Fire Emblem necesarios para poder manejarlo. La espada, de hecho, es la única arma con la que el joven príncipe puede derrotar al temible Gharnef y devolver la paz al reino de Altea. Sobre esta trama aparentemente sencilla, se ramificarán una serie de hechos de diversa índole que estratificarán la historia en los veinticinco capítulos que la componen, mostrando todas aquellas tramas que luego se convirtieron en signo distintivo de las tramas de los distintos títulos de la serie Fire Emblem.

Aunque este es el primer capítulo de la serie, Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light, ya propuso una serie de elementos clave de la serie. Cada nivel ofrecía el clásico combate basado en un posicionamiento preliminar de las tropas y una consecuente acción defensiva. Sin embargo, a diferencia de los títulos más recientes, en esta primera iteración no había indicadores de posicionamiento, lo que obligaba al jugador a mover el cursor en el campo de batalla para comprender qué tan lejos podían mover sus soldados. Cada mapa mostraba diferentes terrenos, con bonificaciones relacionadas y malus para las tropas que los pisotearon, así como nuevos personajes que podrían ser reclutados en sus filas, agregando diferentes clases a su ejército.


Las peleas fueron gestionadas de forma autónoma por la CPU, dejando al jugador pasivamente para observar si su estrategia resultó exitosa o no. Ahí permadeath ya era una pieza importante de la mecánica del juego, que eliminó definitivamente a cualquier héroe que pereciera en una pelea lo que lleva, en algunas circunstancias, a “tirar por la borda” cualquier mejora realizada en ese personaje dado. Las batallas se basaron en una alquimia rudimentaria entre: características de las armas, debilidades de las distintas clases y terrenos en los que lucharon. Estos tres elementos obligaron al jugador a estudiar cada movimiento de forma meticulosa, con el fin de evitar que un mínimo error de cálculo llevara a una inevitable reducción de su ejército.

A estas dinámicas de juego recurrentes, Fire Emblem Shadow Dragon y The Blade of Light, agregaron una gran cantidad de mecánicas JRPG: como la posibilidad de potenciar algunas clases de soldados, obtener armas de mayor rendimiento y una caracterización profunda de los diversos personajes, hasta el punto de llevar al jugador a empatizar con algunos de ellos y temer, por tanto, su partida. Todos estos elementos dieron lugar a una mezcla de géneros que sentaron las bases para el futuro de Fire Emblem, creando una de las propiedades intelectuales más famosas de Nintendo.

… y hoy

Jugar a Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light hoy genera sentimientos encontrados. En el lado puramente lúdico, es sorprendente cómo una producción de hace treinta años aún se las arregla para ser actual en temas y divertida en sus mecánicas de juego. A pesar de enfrentarse a muy pocos de los muchos elementos que componen un título reciente de Fire Emblem, sorprende cómo la jugabilidad sigue siendo inmediata y capaz de entretener sin mostrar, en exceso, el lado a envejecer. Las adiciones implementadas por Nintendo para esta reedición son interesantes y resultan útiles para “suavizar” la angularidad que inevitablemente trae consigo una producción de este tipo.

Primero la función Rebobinar, presentado en este relanzamiento de Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light, permite al jugador rebobinar el juego por un número definido de turnos. No hace falta decir que esta implementación permite a los jugadores menos acostumbrados al género evitar desagradables “muertes permanentes” de los personajes, ofreciendo la posibilidad de reevaluar los movimientos en el campo de batalla. De doble hebra con modo Rebobinar encontramos la introducción de marcadores, o la posibilidad de crear manualmente puntos de guardado temporales, que te permiten experimentar con diferentes tácticas para resolver las batallas más complejas con el menor gasto de recursos y soldados.

Para asegurar una mayor “suavidad” a los juegos, se ha incluido la posibilidad de acelerar todas las actividades realizadas por la CPU o, alternativamente, elegir acelerar sólo algunas fases del turno del oponente. Sin duda un excelente sistema para hacer menos tediosas las largas fases de espectador que, sobre todo progresando con el juego, a menudo se presentarán ante los ojos del jugador. A todos estos elementos hay que sumar, obviamente, la inédita localización al inglés de todos los textos, así como una tímida opción para elegir la definición de píxeles. Si todo esto ofrece lo que se puede definir fácilmente la mejor versión de Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light, hay algunas elecciones globales, tomadas con respecto a este relanzamiento, que nos dan emociones menos positivas.


En primer lugar, Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light ha sido revivido en Nintendo Switch para celebrar los treinta años de la serie, haciendo que el primer capítulo de la serie esté disponible a nivel mundial. No hace falta decir que la única localización en inglés choca con este objetivo primordial, dejándonos la duda de encontrarnos frente a una operación concebida principalmente para el mercado americano y que, solo como consecuencia, también incluye a otros países. Además, si pensamos en el lanzamiento de una lujosa edición de coleccionista, exclusivamente en EE. UU. Y Canadá, esta hipótesis va más allá en nuestras mentes.

Precisamente en lo que se refiere a todos los elementos festivos que componen la edición comercial del título (que recordamos contiene un código para descargar desde la eShop), no nos dejó impresionados como no se ha creado contenido digital adicional. Mirando las ediciones “celebratorias” hechas en el pasado por Nintendo, no parece que estemos hablando de ciencia ficción pensando en una reedición de Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light que, incluso ofrecida a un precio ligeramente más alto, incluye un puñado de ilustraciones digitales, bocetos o el puñado de pistas que componen la banda sonora original.

El elemento que más nos deja perplejos, sin embargo, es la decisión de hacer que Fire Emblem Shadow Dragon y The Blade of Light estén disponibles solo por tiempo limitado. De hecho, el título se podrá comprar hasta el 31 de marzo, después de lo cual se eliminará de Nintendo eShop, quedando disponible solo para quienes lo hayan comprado previamente. Una elección peculiar, que replica lo que vimos con Super Mario 3D All-Stars y que empieza a mostrar, cada vez con más claridad, el nuevo camino que quiere tomar Nintendo con estas ediciones digitales limitadas. Neto de todos estos fallos, Fire Emblem Shadow Dragon & The Blade of Light sigue siendo una interesante operación que, por poco menos de seis euros, ofrece la oportunidad de jugar el primer capítulo de esta histórica saga en su mejor versión.

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