Esta semana, 8 países debatirán sobre el destino del Ártico, pero ¿por qué tanto interés en el Polo Norte?

El miércoles 19 de mayo comienza la XXII cumbre del Consejo Ártico en Reykjavik, Islandia. Anthony Blinken, el nuevo jefe de la diplomacia estadounidense, se reunirá allí por primera vez con su homólogo ruso Sergei Lavrov. Rusia ocupa la presidencia rotatoria del organismo en 2021-2023.

El cambio climático solo ha aumentado las apuestas geopolíticas en el Ártico. Con la capa de hielo derritiéndose dos veces más rápido que en el resto del planeta, están apareciendo nuevas rutas marítimas. Un carguero que vaya de Tokio a Rotterdam haría un atajo de hasta 8.000 km a través del Polo Norte, en comparación con la ruta que tendría que tomar el mismo barco si pasara por el Canal de Suez.

Cada dos años, el Consejo elabora una declaración final, que es firmada por todos los participantes. En 2019, por primera vez desde 1996, esto no sucedió porque Estados Unidos, bajo la administración Trump, se negó a firmar una declaración que vinculaba los problemas del cambio climático con la actividad humana y pidió una acción urgente.

¿Cómo se define el Ártico?

Hay dos interpretaciones diferentes de lo que cubre el Ártico.

  1. El primero está limitado al Círculo Polar Ártico, delimitado por el paralelo 66 (círculo azul arriba), donde es de día o de noche durante 24 horas durante el solsticio de verano o de invierno. Según esta interpretación, el Polo Norte incluye el extremo norte de Escandinavia, Canadá, Rusia, Alaska (Estados Unidos) y la mitad de Groenlandia (Dinamarca).
  2. La segunda definición es mucho más amplia e incluye el área donde la temperatura no supera los 10 grados en promedio en julio (línea roja arriba). También es el límite por encima del cual no crece ningún árbol. Esta definición incluye Canadá, Rusia, Noruega, Dinamarca (todo Groenlandia), la mitad de Islandia, Estados Unidos, Suecia y Finlandia.

El Consejo Ártico tiene representantes de ocho de los países antes mencionados y una serie de observadores. Se reúnen cada dos años para discutir la situación de los 4 millones de habitantes del Ártico, sus 21.000 especies animales y su clima.

Detrás de esta noble fachada se esconden intereses colosales y una lucha despiadada por el control de estos 14 millones de kilómetros cuadrados de tierra, ricos en petróleo (13% de las reservas sin explotar del mundo) y gas (29% de las reservas sin explotar del mundo).